✍️ ¿Cuándo me sentí escritora por primera vez?

¿Cuándo fue la primera vez que te llamaste a ti misma escritora?
¿Y cuál fue la primera vez que te sentiste escritora?

Son dos cosas diferentes. Y ahora mismo te explicaré por qué.


🌱 El día que me llamé escritora

Recuerdo perfectamente la primera vez que me llamé a mí misma escritora.
Fue en un curso de marketing para emprendedores.

Empezábamos con ese incómodo turno de presentaciones personales y, mientras los demás asistentes hablaban, yo retorcía las manos sudorosas bajo la mesa. Hasta que el momento de explicar quién era y qué demonios estaba haciendo en ese taller. 

Empecé mal.

—Me llamo Bea. Soy psicóloga —dije.

Vivian Dreschel, la persona que impartía el taller y una de las mujeres más perspicaces que conozco, me miró con los ojos entrecerrados. Desvié la mirada hacia la mesa de madera.

—Eso no es lo único que eres —afirmó.

Saqué las manos de debajo de la mesa. Miré al resto de asistentes.

—Ah, sí, lo olvidaba —bromeé—. Estoy aquí porque estoy empezando a escribir un libro y…

—Una trilogía, querrás decir —me interrumpió Vivian.

—Eso, bueno, una trilogía. —Me toqué el pelo. Alguien dijo <<guau>>—. Y quiero aprender a manejar las redes sociales.

Vivian asintió lentamente y añadió:
—Entonces, si estás escribiendo una trilogía, ¿qué eres?

Sentí varios pares de ojos compadeciéndose de mí. Alguien tosió de fondo, rompiendo el silencio.
Tragué saliva.

—Soy… —Tragué saliva. La miré, buscando la palabra adecuada, la que ella estaba buscando. Hasta que la encontré.— Soy escritora.

Vivian sonrió.
—¿Lo ves? No era tan difícil.

Pero sí lo era.

En ese momento no tenía ni la mitad del libro escrito, y la confianza que tenía en mí misma como escritora era ínfima.
Había dejado mi trabajo como psicóloga, y no estaba ni en un grupo ni en el otro. Pero, definitivamente, no era escritora. 

No me sentía escritora. 

 

 


💫 El momento en que me sentí escritora

¿Entonces cuándo empecé a sentirme escritora?

Es simple: cuando acepté y escuché mis sueños más profundos. 

Yo deseaba ser escritora en lo más hondo de mi corazón, pero no me permitía sentirlo. En parte porque no confiaba en mí misma ni en si lo iba a lograr, y, por eso, me lo negaba un día tras otro.

Estaba dejando de lado la parte más bonita de un sueño: disfrutarlo. 

Entonces comprendí lo que Vivian trataba de enseñarme aquel día:

No basta con hacerlo. Tienes que decirlo y vivirlo.

Aparté las expectativas y los prototipos de “escritora” que tenía en la cabeza. Descubrí que no necesitaba que nadie me viera como una novelista para empezar a sentirme como tal. Entendí que no se requiere del permiso de nadie, ni mucho menos el reconocimiento de un público entregado. Ni tan solo hace falta publicar un libro.

Para sentirse escritora solo hay que reconocer que ese es tu sueño y que ya lo estás viviendo, incluso antes de que nadie lo vea.


🪶 En resumen

Te sentirás escritora cuando reconozcas que ese es tu sueño, y no otro.

Reconócelo y el trabajo es tuyo. 

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